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Tres reglas para una pregunta de contraexamen
En el contraexamen la pregunta es tuya y la respuesta casi también. Estas tres reglas ayudan a que sea así.
1. Una pregunta, un hecho
Cada pregunta debe contener una sola idea. Si el testigo puede estar de acuerdo con una parte y en desacuerdo con otra, la respuesta no sirve y pierdes el control.
Mejor evitar: ¿Usted llegó a la obra a las ocho y se retiró a las cinco sin que nadie lo supervisara?
Mejor: Usted llegó a la obra a las ocho. Se retiró a las cinco. Ese día nadie lo supervisó.
2. Afirma en lugar de preguntar
Una buena pregunta de contraexamen es una afirmación con entonación de pregunta. Evita las preguntas que empiezan con por qué, cómo o explique, porque invitan al testigo a dar un discurso, y ese discurso suele ser el que preparó.
Mejor evitar: ¿Por qué no avisó del retraso?
Mejor: Usted no avisó del retraso. Tenía su teléfono. Podía llamar.
3. No hagas la pregunta final
Cuando ya obtuviste los hechos que sostienen tu conclusión, termina. Pedirle al testigo que la formule le da la oportunidad de explicar, matizar o negar. La conclusión la sacas tú, en tus observaciones finales a la prueba.
Una advertencia
Estas reglas funcionan cuando sabes qué te va a responder el testigo, por un documento, una declaración previa o por la lógica del caso. Si no lo sabes y la respuesta puede dañarte, es mejor no preguntar.
Guía informativa. Las reglas sobre qué preguntas se admiten y cómo, dependen del procedimiento y del tribunal.